San Valentín cae en sábado y se cruza con Carnaval: en Grupo Caramba lo celebramos con menús especiales, Cava a precio especial y un cóctel de invitación si vienes disfrazado en pareja

Este año, el calendario nos ha hecho el favor (o la travesura): San Valentín cae en sábado, 14 de febrero, y además es sábado de Carnaval. En Canarias eso no se ignora; se aprovecha. Así que, desde Grupo Caramba, lo hemos planteado como lo que es: una noche para salir, comer bien, brindar y reírnos un poco de nosotros mismos. Porque el amor está muy bien, pero con una buena mesa y un toque de fiesta, mejor.

Por eso, en Bárbaro, Casa Ireneo, Kon-Tiki y Sabela vamos a servir menús especiales de San Valentín, y en todos ellos hemos puesto un brindis fácil: Cava a precio especial (Privat Brut Nature Reserva). Y como este año el romanticismo viene con máscara, añadimos el guiño que más sentido tiene en esta isla: si vienen disfrazados en pareja, les invitamos a un cóctel. No es una campaña épica ni una promesa grandilocuente; es un gesto. Un “vengan con ganas” convertido en copa. Y para que nadie se quede fuera del juego, Café Caramba también entra: allí no hay menú de San Valentín, porque Caramba es otra energía, otro ritmo, pero si vienen disfrazados en pareja a comer o cenar, el cóctel de invitación también cuenta. Así de simple.

Lo que hemos querido hacer este 14 de febrero es que cada casa celebre a su manera, sin disfraces en el discurso. En un mismo grupo caben muchas formas de entender una noche como esta: la brasa y el pulso de un comedor con vida; la tradición afinada con barra y mantel; la cocina viajera que te saca de lo de siempre; el bistró urbano donde todo encaja; y el formato más informal y callejero para quien prefiere celebrar sin ceremonia. Lo único que comparten es la intención: que el plan salga bien, que la gente disfrute, y que el Carnaval se note, aunque solo sea en una máscara bien elegida y un brindis que llegue a tiempo.

En Bárbaro nos hemos permitido ser nosotros mismos, sin pedir permiso. El menú tiene ese punto de “noche especial” sin abandonar el carácter de la casa. Empieza con aperitivo y con pan de la casa —focaccia artesanal—, que ya marca el tono: aquí se viene a comer. A partir de ahí, la cosa va entrando con platos que funcionan en mesa y que hacen lo que tienen que hacer: abrir el apetito, levantar conversación, y dejarte con ganas de lo siguiente. Hay croquetas con ají de pollo braseado, arepitas con tartar de atún, puerro a la brasa… y luego llega el momento de elegir principal, porque sabemos que cada pareja tiene su forma de entender una cena: hay quien quiere pescado a la brasa, hay quien quiere carne con todas las letras, y hay quien aprovecha para darse el capricho grande. Cerramos con un postre que juega en otra liga de frescura y textura, Bruma de yuzu, que tiene ese punto cítrico y elegante que te limpia la noche sin bajarte la emoción. El menú es para dos y cuesta 80€, bebidas aparte. Para quien quiera ver el detalle tal cual, lo tenemos publicado aquí: https://barbarorestaurante.es/san-valentin.php

En Casa Ireneo el enfoque es distinto, porque Casa Ireneo tiene otro tempo. Aquí nos gusta que la celebración se sienta como una mesa bien puesta, una barra con historia, y platos que no necesitan demostrar nada porque llevan toda la vida ganándose el sitio. El menú de San Valentín tira a lo castizo y a lo que apetece de verdad en una noche así: pan y aceite, gilda, tortilla, anchoa con mantequilla ahumada, ensaladilla clásica… Ese arranque que ya te pone en modo “estoy donde tenía que estar”. Luego llega el plato central con huevos y gamba roja, y el cierre con una torrija de brioche, que es de esas cosas que te reconcilian con el mundo cuando llega el final de la cena. También aquí hablamos de 80€ para dos, bebidas aparte, y el menú completo está en: https://casaireneo.com/san-valentin

En Kon-Tiki, como siempre, preferimos que San Valentín se parezca a una escapada. Si el día te obliga a pensar en corazones, nosotros lo llevamos a lo nuestro: cocina viajera, fuego, robata, y platos que te van moviendo por el mundo sin que te des cuenta. El menú tiene esa sensación de ruta: empiezas con pan y aperitivo, y enseguida entras en un ceviche salvaje templado a la brasa que te despierta el paladar; aparecen los rollitos, los yakitoris, la costilla con tamarindo… y cuando estás ya metido en el viaje, llegan las carrilleras al rogan josh con arroz jazmín, con ese fondo especiado que te abraza sin empalagar. Terminamos con chocolate, porque hay noches en las que el final tiene que ser así, sin discusión. En Kon-Tiki el precio es 50€ por persona, mínimo dos personas, bebidas aparte. Está todo aquí: https://kon-tiki.es/menu-san-valentin

En Sabela, el San Valentín se vive desde el bistró y lo urbano, de esos planes en los que comes muy bien sin necesidad de solemnidad. Aquí el menú viene con ese punto juguetón que nos gusta, mezclando clásicos con un giro, y con un extra importante: incluye maridaje de vinos, para que cada pase llegue con su copa y todo encaje sin pensarlo demasiado. La secuencia pasa por la croqueta trufada, la empanadilla de angus a la borgoña, el steak tartar con croissant, la lasaña millefoglie… y acaba de rematar con un entrecote Café de Paris y un tiramisú al momento, de los que te dejan el cierre perfecto y ganas de alargar la noche. El menú también es 80€ para dos, bebidas aparte, y lo tienes aquí: https://sabelabar.com/menu-san-valentin.php

Hasta aquí, la parte gastronómica. Pero como este año la fecha viene con antifaz incorporado, quisimos que el Carnaval no fuera solo un comentario al margen. Así que lo hemos bajado a una acción concreta y fácil de entender: si vienen disfrazados en pareja, les invitamos a un cóctel. No hace falta un disfraz de concurso. No buscamos perfección, buscamos ganas. Puede ser algo trabajado, puede ser algo sencillo; lo importante es que vengan en pareja, disfrazados, y con espíritu. Lo demás lo ponemos nosotros, copa en mano.

Y aquí entra Café Caramba, que es el hermano más informal de la historia. Caramba no necesita menú cerrado para funcionar; Caramba es entrar, pedir, compartir, y que la mesa se mueva. Por eso, allí no hay menú de San Valentín. Pero sí nos apetecía que estuviera dentro de la fiesta, así que el cóctel de invitación también aplica en Café Caramba si vienen disfrazados en pareja y se sientan a comer o cenar. Nos gusta la idea de que cada uno celebre como le apetece: hay quien quiere cena larga y mesa con calma; y hay quien prefiere un plan más rápido, más callejero, más de “vamos a cenar rico y luego seguimos por ahí”. Este año, hay hueco para todos.

Y el brindis, por supuesto. San Valentín sin brindis se queda corto, y encima en Carnaval no hay manera de empezar la noche sin una copa bien puesta. Por eso, en los menús de San Valentín de nuestras casas, hemos marcado Cava Privat Brut Nature Reserva a precio especial. Es una forma sencilla de que el “vamos a brindar” sea un sí sin pensar demasiado. Al final, el plan se construye con detalles: un primer bocado que te pone de buen humor, un plato central que te hace mirar a la otra persona y decir “qué bien”, y un brindis que no se negocia.

Si tuviéramos que resumir lo que queremos que pase este 14 de febrero, sería esto: que la gente salga contenta, que se coma muy bien, que el Carnaval se cuele en la noche con naturalidad, y que San Valentín no se convierta en una obligación, sino en una excusa. Una excusa para sentarse, para mirar menos el móvil, para brindar, para reírse, y —si apetece— para venir con disfraz y llevarse un cóctel de regalo.

Los menús están ya publicados en los enlaces de cada restaurante:
Bárbaro: https://barbarorestaurante.es/san-valentin.php
Casa Ireneo: https://casaireneo.com/san-valentin
Kon-Tiki: https://kon-tiki.es/menu-san-valentin
Sabela: https://sabelabar.com/menu-san-valentin.php

Nosotros ponemos la mesa. Ustedes pongan el disfraz (si les apetece). Y que el sábado haga el resto.