Hay noticias que se cuentan solas porque se notan en el ambiente. Esta es una de ellas: SABELA evoluciona a BARAVÁN.

Nos quedamos en el mismo sitio, con el mismo equipo y la misma obsesión por hacer las cosas bien, pero cambiamos la manera de entender el día. Lo que venimos a construir es más claro y más ambicioso: un concepto para todo el día, pensado para recibirles en cualquier momento, sin tener que encajar su plan en una franja horaria.

Lo decimos sin disfrazarlo: BARAVÁN nace desde cero con ADN de Grupo Caramba. No es un “ahora nos llamamos así”. Es una idea nueva, diseñada desde el inicio con lo que sabemos que funciona: una barra que tiene vida, una cocina que engancha, una experiencia social, y el tipo de sitio al que te asomas “un rato” y, sin darte cuenta, ya se te hizo tarde.

El nombre también va al grano. BAR au vin. Bar de vino. Punto. Y cuando un nombre es así de directo, lo que viene detrás tiene que estar a la altura: vino por copa de verdad, una selección que permita probar, combinar, cambiar de registro durante la comida y volver a por “esa copa” que te sorprendió. Sin complicaciones y sin obligación de botella. Queremos que el vino sea parte del plan, no un examen.

Y aquí viene algo importante: mantenemos la carta de desayunos y brunch todos los días. Eso se queda. La mañana sigue siendo nuestra y la tratamos con el mismo cuidado. La diferencia es que ahora no cerramos la película a mediodía. BARAVÁN nace para que el día continúe: brunch, bocado, copa, sobremesa, cena… y lo que surja.

La evolución natural es hacia bistró europeo, pero entendido a nuestra manera: Francia, Italia, Mediterráneo… técnica cuando hace falta y producto siempre. Nos interesa el punto, nos interesa la salsa bien montada, nos interesan los fondos y los matices, pero sobre todo nos interesa que el plato llegue, se entienda y se disfrute. Una carta que no se lee como un catálogo: se vive como una mesa que se va construyendo.

En BARAVÁN queremos que sea fácil entrar. Y todavía más fácil quedarse. Que puedas venir a media mañana a desayunar y terminar compartiendo algo. Que puedas venir por la tarde “a tomar algo” y acabar cenando. Que puedas venir rápido y salir rápido, o venir sin reloj y dejar que el sitio haga su trabajo.

Y como todo concepto serio, BARAVÁN llega con platos firma. Platos que no están para rellenar carta: están para convertirse en costumbre.

El primero es el Steak tartar con croissant. Tartar de lomo bajo, aliño clásico y rebanadas de croissant artesanal de mantequilla. Es el tipo de plato que se siente familiar y, a la vez, distinto. Textura, equilibrio, ese punto bistró que mezcla lo clásico con un giro inteligente. Un plato que pide una copa al lado y una segunda visita después.

El segundo es El CORTE: Entrecote Café de Paris. Lomo bajo de vaca mayor asado, con salsa Café de Paris. Aquí no hay trampa: producto, punto y una salsa que te deja claro que esto va en serio. Es un plato de los que ordenan una carta, de los que te hacen mirar a quien tienes enfrente y decir: “vale, aquí hay que volver”.

Y para entender el espíritu BARAVÁN sin ponerse solemnes, están las Truffle Fries. Las llamamos como se merecen: “las papas locas que se fueron a estudiar a París”. Bastones crujientes, parmesano rallado, mayonesa de trufa y pimienta negra. Nacen para “compartir” y acaban desapareciendo sin testigos. Si BARAVÁN tuviera un lado gamberro —que lo tiene— estaría por ahí.

En resumen, lo que estamos preparando es una casa con más ritmo: bistró all day, barra viva y vino por copa, sin perder el cuidado por la cocina y por el servicio. Un sitio que funciona para empezar el día y para terminarlo. Un lugar donde no hace falta decidir si vienes a desayunar, a picar o a cenar: vienes… y el plan se encuentra.

Desde ya van a empezar a notar la evolución en carta, en energía y en cómo lo contamos. Y en breve anunciaremos la fecha del lanzamiento completo para celebrarlo como toca.

Nos vemos en BARAVÁN.
BAR au vin. Bistró para todo el día. Vino por copa. Y ganas de quedarse.

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